Ayer, 15 de mayo, era
Nuestra primera actividad fue un concierto de Jazz de los alumnos del Dams de Roma Tre, en el Chiostro del Bramanate. Tuvimos suerte, porque Marina había llegado antes y estaba ya haciendo cola, así que gracias a ella pasamos enseguida. (Marina es otro de esos personajes con los que nos hemos encontrado en este año Erasmus. Estudia Sociología en Somosaguas, y cada tanto el cuerpo nos pide quedar, tomar una cerveza y hablar muy rápido de muchas cosas, desde
Pues eso, el concierto precioso. Pasamos antes por una exposición que creo que era el verdadero reclamo del lugar, pero nosotras somos más de música que de cuadros (a pesar de que había algunos preciosos, como el de Cecil Van Haanen, “The pearl stringers”), así que recorrimos veloces las varias salas y fuimos directamente al piso de arriba, que es donde estaba la chica. Allí nos encontramos con un bajista que movía la cabeza como los perros que tienen los taxistas en los salpicaderos, con un saxofonista con chaqueta y sandalias y una chica que rompía el cielo cuando cantaba.
Nos quedamos un buen rato escuchando, nos pillamos unas cervezas y algunos cacahuetes. Nos la jugamos también con el arroz del aperitivo que nunca pagamos. Una de las cosas que más me gustaron de la noche fue que, a pesar de ser un ambiente propicio para liarte un cigarrillo y fumártelo al ritmo de la música, no sentí la necesidad (para quien no lo sepa, estoy intentando dejar de fumar).
Cuando terminaron las notas, nos dirigimos a
En Ponte Sisto nos creímos bailarinas y cantantes, no sabemos si porque la música todavía flotaba en el aire o porque el río había desbordado, pero a ritmo del Cascanueces y una versión muy personal de “La puerta de Alcalá” llegamos a la muestra fotográfica de World Press en el Museo di Roma in Trastevere. Tan desgarradora como impactante, tan cruda como real. Después de ver varias fotos me vino la duda de hasta qué punto los fotógrafos violan ciertos valores éticos. ¿Hasta dónde se puede llegar para conseguir una buena foto? (Pensemos en la fotografía de la niña y el buitre de Kevin Carter)
Y para cerrar la noche, terminamos en una especie de bar, en donde pillamos unas birras y una botella de leche que nos salvó la vida, porque la nevera vuelve a estar tiritando. (Aunque esta vez hemos decidido hacer un experimento al estilo de “el último superviviente” y ver cuánto aguantamos con lo que tenemos. Sólo compraremos productos básico como leche y verdura, para el resto recurriremos a nuestra imaginación). Y con el bus n11 volvimos a San Lorenzo, y a la cama prontito a pesar de ser sábado.
Que deje ya de llover
Y como guinda, dejamos una canción que tocaron ayer, que a mi personalmente me parece un temazo, vencedor indiscutible del juego de Youtube en la categoría “seducción con vestido rojo y copa de champán”
http://www.youtube.com/watch?v=P-XJH9WFQpI
“What a lovely way to burn”
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